“Shakespeare, Cervantes y la Primera Vuelta al Mundo”, una tribuna en Diario de Sevilla sobre #Sevilla2019

“Shakespeare, Cervantes y la Primera Vuelta al Mundo”, una tribuna en Diario de Sevilla sobre #Sevilla2019
Marzo 1, 2016 Sevilla 2019-2022

Diario de Sevilla publicó el viernes pasado una tribuna del coordinador general de la Iniciativa Ciudadana Sevilla 2019-2022, Benito Caetano, en la que advertía de la necesidad de dar pasos adelante realmente efectivos para la organización de la conmemoración del quinto centenerio de la Primera Vuelta al Mundo y del peligro que los retrasos,  acumulados durante casi diez años por las Instituciones en la misión que les corresponde, pueden suponer para alcanzar los resultados deseados.

Reproducimos íntegramente el texto de la tribuna:

Articulo DdeS_20160226

Shakespeare, Cervantes y la Primera Vuelta al Mundo

por Benito Caetano, presidente de la Fundación Civiliter

El autor defiende que con el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo Sevilla puede mostrarse como una ciudad “socialmente integradora y con una sólida cultura ciudadana”

DON Quijote, en el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, ha sido protagonista destacado del carnaval de Río 2016, con una figura de 20 metros de altura y numerosos tipos desfilando en la “escola” Mocidade. Ha sido casual, nada ha tenido que ver España con eso. De hecho fue un día después del desfile carnavalesco cuando la comisión de turno ha aprobado un plan “de verdad” para la conmemoración: ya metidos en febrero y tirando de catálogo…

Así, por el momento, en España adquiere más relevancia el centenario -también el cuarto- de la muerte de Shakespeare, que compite, por ejemplo, como reclamo en la web de Turismo Madrid en igualdad de ofertas que nuestro novelista universal y que ya es motivo de actividades como la programación del Liceu o del Real.

El centenario de Shakespeare suena y tiene programadas acciones en todo el mundo, es global. El de Cervantes, aun a pesar de la universalidad que reclamamos para su obra, sólo pasa modestamente a un limitado ámbito internacional, cuya programación es una promesa, un programa apresurado, que no se ha divulgado siquiera en su país.

El Reino Unido y España han dispuesto del mismo tiempo para convertir en relevante la fecha y para promocionar acciones sobre la misma; el British Council como el Instituto Cervantes han trabajado con los mismos plazos. Personalmente confieso que vengo recibiendo más información de lo inglés que de lo propio.

Viendo el ejemplo y observando casos anteriores, podemos temernos que el quinto centenario de la primera vuelta al mundo, ese proyecto que se supone que se celebrará con alcance global desde nuestra ciudad, acabe por no llegar tan lejos como se quiere y, como consecuencia, no reportar a Sevilla ni a los sevillanos las oportunidades y beneficios que se persiguen y que se resumen en colocar de nuevo en una buena posición global a nuestra ciudad y en provocar un movimiento social y económico que nos impulsen en el siglo XXI.

Por el momento ya llevamos casi diez años de retraso: los que han pasado desde 2007, cuando la propia sociedad civil sevillana lanzó su propuesta y su modelo para Sevilla 2019-2022. Diez años en los que se sabía lo que había que ir haciendo pero que se han perdido en la rutina institucional, irremediablemente.

Cierto que desde su primer momento el proyecto del quinto centenario de la primera vuelta al mundo ha venido navegando en medio de una tormentosa crisis económica que lo ha dificultado y que, esto es lo malo, ha servido como excusa para la inacción.

No ha sido la crisis, ha sido la indolencia. Fíjense que una Londres devastada por la guerra mundial acogió los Juegos Olímpicos de 1948 y los utilizó para trazar la reconstrucción de la ciudad arruinada. Los llamaron “los juegos de la austeridad”, pero se comprometieron y los llevaron a cabo: con lo que quedaba y con lo que lograron atraer, material e inmaterialmente: todo menos desaprovechar una gran oportunidad.

Aun así, en 2010, el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla hizo suya unánimemente la propuesta, la que venía desde la Iniciativa Ciudadana Sevilla 2019-2022, y avanzó un tanto en el proyecto. Luego, por mandato de los votos, el alcalde de entonces “fuese y no hubo nada”.

Soslayando el tiempo de abandono, el que ahora es alcalde asumió el proyecto como algo prioritario, como un “proyecto común de Sevilla”, según dijo, en el que era imperativo “movilizar a la ciudadanía”. Pero a estas alturas, la rutina sigue marcando el paso y, con la cercanía de la fecha y la magnitud de los objetivos trazados, está enseñando la patita el Tío Paco con las rebajas. Rebajas de metas y expectativas.

No podemos imaginar en qué quedará el proyecto. Falta un plan director que establezca y ordene vías hacia el futuro en vez de repeticiones del pasado. Ya se ha propuesto varias veces y tratado de sacar adelante otras tantas, siempre con comisiones, grupos de trabajo y otras zarandajas más o menos oportunistas, que no han llegado a cuajar, siempre por mor de las instituciones.

Hoy, las prisas, que ya son muchas, amenazan con abocarnos a la repetición de viejos modelos organizativos e institucionales, recursos de urgencia, para intentar “aprovechar” una oportunidad que ya teníamos más que prevista y que exige todo lo contrario. Pero un modelo viejo nos llevará a viejos resultados: siempre cortos, privativos y obsoletos. Así que hace falta apostar por fin por el nuevo modelo, ese en el que se demuestre, como dijo en su día Juan Espadas, “que la sociedad civil está llamada a desempeñar, en el nuevo escenario que se vislumbra, un protagonismo incuestionable”. Todo bien. Sólo falta recordar, por si acaso, que la sociedad civil no es la sociedad estamental…

Con el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo, pero también con el propio proceso de su construcción, “Sevilla tiene la oportunidad de mostrarse al mundo globalizado como lo que es, una ciudad socialmente integradora, con una sólida cultura ciudadana provista de valores universales y capaz de contribuir al progreso común desde una profunda revisión ética de principios como la democracia, la solidaridad, el humanismo o la sostenibilidad”. También lo dijo Espadas, que ahora tiene el timón. Confiemos.

 

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